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jueves, mayo 22, 2008

The secret of my mystery, will never see the dawn

Él estaba sentado en la cama. Ella entró en la habitación y se acercó a su cuerpo, arrastrando los pies. Metió los dedos entre su pelo, propinando una caricia tan fuerte que hizo que él inclinase la cabeza hacia atrás, dejando que la luz del techo iluminase su cuello. "¿Te he dicho alguna vez que me encanta tu pelo?"
Él sonrió.

miércoles, mayo 21, 2008

Slam (of a door)

Las magdalenas son siempre una buena idea. Puedes comprarlas (si no sabes cómo hacerlas) y ponerlas en una pequeña cesta. Te presentas en la puerta de tu nuevo vecino y llamas al timbre. Entonces, él abrirá y te agradecerá el detalle. Las magdalenas se pueden comer en el desayuno con leche, café o incluso zumo. Tu vecino y su familia se comerán todos tus bollos y tú te quedarás en la puerta, helada. El fantasma de las vacaciones pasadas y su brisa de verano acaban de cerrarte la puerta en las narices.

martes, mayo 20, 2008

It's my lie, pt 23



La sangre en las venas y el dolor en las sienes.

Es pura impotencia. Querer abrazarte fuerte y lamerte el cuello, pero ser incapaz de darlo por finiquitado.
Como el condenado a muerte que pide una cena magnífica, yo pido una noche como las de antaño. Madrugadas de besos, de dedos entre las piernas, de sonrisas furtivas y conversaciones sobre banalidades que dan sentido a todo.
Y luego los guiños. Y el pensar en ti los días posteriores. Ir en el metro recordando tus lunares y algún detalle de índole sexual que hace que la espina dorsal me dé latigazos.

Repitamos toda esa magnificencia cuanto antes. Yo me pondré un bombín y me pasearé desnuda por tu habitación. Despertaremos a los vecinos y beberemos todo ese vodka que quedó pendiente un día.

Perdóname, pero no puedo concentrarme en otra cosa más que en el sudor de tu espalda resbalándose entre mis dedos.

Follemos de nuevo.

lunes, mayo 19, 2008

Limps

Hacía frío esa mañana. Era un frío punzante que te aprisionaba las costillas y te arrebataba el aliento. Los ojos lloran cristales y las falanges se amoratan. De camino a la escuela, el pequeño Jorge hunde su carita en el cuello del abrigo acolchado que su madre, con tanto mimo, le ha recogido de la tintorería. Pisa con cuidado la calle principal, que tiene retazos de escarcha y canturrea la canción de un anuncio de telefonía. Jota, que así le llama su hermana mayor, se mira el reloj y emprende una carrera, ya que llega tarde a clase.
Es triste rememorar esa cruenta mañana, ya que el pequeño y alegre Jorge siempre supo que, tarde o temprano, se darían cuenta de lo que estaba a punto de hacer. Yo le miraba a los ojos ese día, mientras estábamos en clase y le veía horriblemente contento. Esa mañana, Jorge me besó por primera y última vez en los baños de los profesores. Esa tarde todo se desencadenó y sólo volví a ver a Jorge, de traje, en televisión. Uno de los recuerdos de mi infancia es Remedios, la profesora de Lengua Castellana, llorando en el recreo, cogiéndose la cara con las manos. Ríos de colores oscuros por sus mejillas y el tiempo de ocio teñido de tragedia.

Toda una vida reducida a eso, a recordarle y a intentar contar, lo mejor posible, su decadencia.

viernes, mayo 16, 2008

Day and night, night and day



Propuso que nos quitásemos los zapatos. Yo accedí, maravillada, ya que deambular descalza es una adicción confesada. Puso un cd en el estéreo abandonado de la sala, donde sólo quedábamos nosotros y el confeti en el suelo, acompañando con cansancio al champán malgastado. Me atrajo hacia sí, me agarró de la cintura y apoyó su nariz en mi pelo. Durante 3 minutos, el mundo paró. Sólo existía él y su fuerza gravitatoria, convirtiéndome a mí en un satélite de su cuerpo. Él susurró que yo olía genial y yo moría de ganas de decirle que le amaba en ese mismo momento. El mundo se desvanecía pero su calor era algo que nunca podría morir. Absorbí todo lo que pude de esa pequeña eternidad, memoricé cada uno de los pliegues de su camisa, añoré con antelación sus labios. Cuando la canción terminó, él estaba inclinado hacia mí, haciéndome levitar. El suelo tembló con aquel beso y aún siento cómo mis piernas no están del todo derechas.

miércoles, mayo 14, 2008

You want it, you need it, the words slip away

Soltó una carcajada. En la mesa se amontonaban las coca colas, las hamburguesas, los sándwiches de queso. Centro la vista en mi batido de vainilla para no verle las legañas de rímel. Por lo visto su vida era interesantísima y se había acostado con el triple de chicos que yo. También probablemente habrá tenido el triple de preocupaciones.
La mezcla de lástima y asco inunda mis pensamientos. Yo soplo por la pajita y hago pompas color crema. A ella le molestaba el ruido y me recriminó. Sueño con escupirle en el pelo peinado 2 horas antes frente al espejo, pero me encomiendo y trago.
Siempre acabo tragando.

jueves, mayo 08, 2008

So sick and tired of all these pictures of me

Escribamos la historia de cómo decidimos no comernos el mundo.
El conformismo se apoderó de nosotros una tarde de marzo.
Pensé que todo estaría perdido después del huracán pero me equivocaba.
El secreto reside en no creerse especial.
Las claves del éxito están escondidas en los libros que acariciamos cuando pasamos una y otra vez por la misma librería pero que jamás nos compraremos.
¿Para qué si los puedo coger de la biblioteca?.
Es curioso que siempre leamos las mismas reseñas y miremos las mismas portadas, pero, pasado un tiempo prudencial, tendemos a quitarle misterio.


(Este es otro de esos textos menores que pretenden quitarnos de la cabeza a la gran obra maestra.)

(Que no sirva como precedente)

He tenido un momento de melancolía y de retroceso. He estado leyendo escritos y mirando los contactos de mi messenger y me he dado cuenta de que existe una pequeña diferencia entre la gente que me conocía y la gente que me conoce. La gente que me conocía y por la que he llorado, pataleado y preocupado, simplemente me ha desadmitido de su vida y de sus redes sociales. También he encontrado una evolución en mi escritura y tiene que ver con la privacidad. Me he vuelto una impúdica cínica y ya no cuento las cosas desde el punto de vista personal, sino que me centro en la literatura y en vender las tripas que me quedan.

Creo que debería borrarlo casi todo. La noche se tiñe de un patetismo y una tristeza suprema.




Y, ahora, volvamos a la ficción.